La Residencia El Messidor, ubicada en la provincia de Neuquén, es reconocida por su atractivo arquitectónico y turístico, pero también ocupa un lugar significativo en la historia política argentina. Su nombre quedó asociado a uno de los períodos más delicados del país: los días previos al golpe de Estado de 1976.
Durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, el contexto político estaba marcado por una creciente inestabilidad institucional y social. En ese escenario, El Messidor formó parte del entramado del poder, funcionando como un espacio vinculado a la dinámica gubernamental en un momento de alta tensión.
Si bien su rol no fue central en las decisiones políticas, la residencia quedó simbólicamente ligada a ese período histórico, convirtiéndose en un punto de referencia para comprender el clima previo a la interrupción del orden democrático. Su presencia en esos años refuerza su valor como testimonio de una etapa compleja de la historia reciente.
Actualmente, más allá de su función como residencia oficial de verano del gobernador, El Messidor mantiene un carácter reservado, con acceso restringido. Esta condición contribuye a consolidar su aura de exclusividad y a preservar el peso simbólico que adquirió con el paso del tiempo, donde confluyen memoria, política e identidad.
El Messidor, entre el poder y la historia: su huella en los días previos al golpe de 1976
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La residencia oficial de Neuquén no solo destaca por su valor turístico, sino también por su vínculo con un momento clave de la historia política argentina, en la antesala del golpe de Estado de 1976.