La crisis de alquileres en Argentina se profundiza y comienza a mostrar efectos cada vez más amplios en la vida cotidiana. Un relevamiento nacional de la organización Inquilinos Agrupados indicó que el 70,9% de los inquilinos mantiene deudas activas y que una proporción significativa de los hogares ya recorta gastos esenciales, incluidos los alimentos.
El informe marca un cambio en las principales preocupaciones: por primera vez, el salario encabeza la lista con el 96,4%, seguido por el empleo (94,6%) y luego el acceso a la vivienda (94,3%). Esto refleja que la problemática ya no se limita al costo del alquiler, sino que está directamente vinculada a la pérdida de poder adquisitivo.
En ese contexto, el estudio señala que siete de cada diez contratos registran aumentos cada tres o cuatro meses, lo que dificulta la planificación económica de las familias. En cuanto a la distribución de ingresos, un tercio de los inquilinos destina menos del 30% de su salario al alquiler, otro tercio cerca del 50%, mientras que el sector más afectado compromete entre el 60% y el 100% de sus ingresos.
La situación también se traduce en mudanzas forzadas: el 17,2% de los inquilinos tuvo que cambiar de vivienda por no poder afrontar los costos. Los porcentajes más altos se registran en provincias como Neuquén, Córdoba y Buenos Aires.
El impacto alcanza además al mercado laboral. El 46% de los inquilinos tiene más de un empleo, el 30% debió sumar una nueva actividad y el 14% perdió algún trabajo. El endeudamiento se volvió una constante: más de la mitad de los hogares se endeudó para comprar alimentos y cerca del 40% lo hizo para pagar el alquiler, mientras que el 65,2% mantiene deudas con tarjetas de crédito.
Uno de los datos más preocupantes es el recorte en la alimentación. El 65,1% de los encuestados redujo el gasto en comida y casi el 30% realiza solo una o dos comidas por día. La situación es aún más crítica entre los jubilados, donde un alto porcentaje destina gran parte de sus ingresos al alquiler y limita su alimentación diaria.
El informe también advierte sobre un cambio estructural en el acceso a la vivienda, con el crecimiento de la llamada “segunda generación inquilina”, especialmente en grandes centros urbanos. En total, el 89,6% de los inquilinos afirmó haber tenido que ajustar gastos, lo que evidencia que la crisis habitacional ya impacta de lleno en la economía doméstica.
Alquileres al límite: crecen las deudas y el ajuste ya impacta en la alimentación de los hogares
Un informe nacional revela que más del 70% de los inquilinos está endeudado y que la crisis habitacional ya afecta el empleo, los ingresos y el acceso a alimentos.