












El embarazo puede generar gastos que no existían antes de la gestación, como controles médicos, estudios, medicamentos, cambios en la alimentación y, en algunos casos, la necesidad de reducir la jornada laboral o dejar de trabajar. Ante esta situación, una de las dudas más frecuentes es si se puede exigir al otro progenitor una contribución económica antes del nacimiento.
La respuesta es afirmativa. El Código Civil y Comercial de la Nación reconoce a la persona por nacer como titular del derecho a los alimentos. Esta obligación comprende los gastos del embarazo y del parto, además de las necesidades que debe afrontar la mujer para llevar adelante la gestación en condiciones adecuadas.
No se trata de una ayuda voluntaria, sino de una obligación que nace con el embarazo, incluso cuando la filiación todavía no está determinada.
Las necesidades económicas pueden variar durante la gestación. Los controles médicos más frecuentes, los estudios que no cuentan con cobertura, la reducción de la actividad laboral o la imposibilidad de continuar trabajando pueden incrementar los gastos. Por eso, la contribución debe establecerse teniendo en cuenta la situación concreta y la capacidad económica de quien debe aportar.
Para presentar un reclamo, resulta importante documentar los gastos, explicar por qué son necesarios y proponer un monto razonable.
Cuando el otro progenitor niega el embarazo o se niega a colaborar, existe la posibilidad de recurrir a la Justicia para solicitar una cuota provisoria, que puede ajustarse con el tiempo y que, en general, se hace efectiva desde la fecha de la demanda. Antes de iniciar un proceso judicial, una comunicación formal que detalle los gastos y solicite una respuesta concreta puede ayudar a ordenar la situación e incluso evitar un litigio prolongado.
El enfoque, según se plantea, debe centrarse no solo en el conflicto entre los adultos, sino también en el bienestar del niño o niña por nacer. Contar con los recursos necesarios permite que la madre atienda su salud y su trabajo con mayor tranquilidad, lo que repercute directamente en el desarrollo de la gestación.
Ante una situación de este tipo, se recomienda reunir los comprobantes de gastos desde el comienzo, conservar los mensajes en los que se comunicó el embarazo y consultar con un profesional antes de tomar decisiones que puedan complicar el vínculo futuro entre los progenitores.