Una final sin la marea albiceleste: el precio de las entradas dejó a muchos hinchas fuera del estadio

La derrota de Argentina ante España también tuvo una particularidad en las tribunas. Aunque el MetLife Stadium estuvo colmado, los precios récord de las entradas y las restricciones para ingresar bombos limitaron la presencia y el aliento tradicional de los hinchas argentinos, que en gran parte siguieron la final desde otros puntos de Nueva York.
Hace 3 semanas deporte


La final del Mundial 2026 entre Argentina y España también se jugó en las tribunas, aunque esta vez el escenario fue diferente al habitual para la Selección. Tras el pitazo final y la consagración española, los jugadores argentinos quedaron tendidos sobre el campo de juego, mientras en las gradas se vivía una celebración marcada por la organización, la oferta comercial y gastronómica, pero con una presencia argentina condicionada por el elevado costo de las entradas.

El MetLife Stadium estuvo colmado y contó con una importante presencia de camisetas albicelestes y seguidores de Lionel Messi. Sin embargo, muchos de los hinchas que viajaron desde Argentina optaron por seguir el partido desde distintos puntos de Nueva York, donde se instalaron pantallas gigantes y se organizaron encuentros para acompañar al equipo.

A diferencia de otros partidos, los bombos no pudieron ingresar a las tribunas. La ausencia de este elemento característico del folclore argentino se hizo sentir, ya que las canciones y el aliento aparecieron de manera intermitente durante el encuentro.

Desde organizaciones de hinchas señalaron que la situación estuvo marcada tanto por la imposibilidad de ingresar los bombos como por la dificultad de muchos fanáticos para acceder al estadio.

Uno de los principales factores fue el precio de las entradas. En la previa de la final, los valores partían desde los 7.000 dólares y podían alcanzar los 30.000, cifras consideradas inaccesibles para la mayoría de los aficionados. Los costos ya habían sido elevados durante los partidos anteriores del torneo, pero alcanzaron niveles récord en la definición.

Aunque resulta difícil determinar con precisión cuánto influyó el ambiente de las tribunas en el desarrollo del partido, el marco de la final fue diferente al que suele acompañar a la Selección Argentina.

La derrota ante España cerró un Mundial en el que el equipo de Lionel Scaloni volvió a competir al máximo nivel y mantuvo intacto el vínculo con sus hinchas. Muchos no pudieron estar dentro del estadio, pero acompañaron desde la distancia una campaña marcada por la ilusión, el esfuerzo y el sentimiento albiceleste.

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